La madera y otros sustratos de origen vegetal (como MDF, contrachapados y tableros de madera) están sujetos a variaciones naturales en color, veta, densidad, porosidad y textura, derivadas de su crecimiento y de las condiciones ambientales de origen. Estas características pueden generar diferencias visibles en el acabado final, aun cuando se utilicen procesos de preparación y aplicación estandarizados.